Hola a todos/as. Me llamo Raquel, y este año he conseguido cumplir uno de mis sueños, ser bailarina de TV en un conocidisimo concurso, del cual no diré el nombre, pero que seguro que todos os imaginais de cual se trata. La verdad es que siempre me he considerado una buena bailarina, me formé durante años en la mejor escuela de baile de Barcelona (ORTHOS) y siempre pensé que lograría hacerme un hueco en este mundillo.
También siempre había oído que las cosas no eran nada sencillas y que el camino más fácil era pasar por alguna cama. La verdad es que yo soy una chica muy liberal, y nunca descarté esa idea, pero ni me lo acababa de creer, ni tampoco sabía a quien me tenia que follar (hablando claro), para alcanzar mis objetivos.
Asi que fui de casting en casting, y de prueba en prueba. Y aunque salía de ellas con buenas impresiones, nunca conseguía ser seleccionada. Lo que más rabia me daba es que muchas veces seleccionaban a otras chicas con un nivel claramente inferior al mío. Por lo que empecé a sospechar que quizás era cierto lo del "camino fácil".
Finalmente me decidí a averiguar cual era ese camino. A principios de Abril del 2006, conseguí hacerme "amiga" de una de las chicas que acababan de seleccionar en un casting de un conocido concurso de TV. Sabía que era imposible que la hubieran seleccionado por su nivel (puesto que tenia muchas carencias artisticas, a pesar de su belleza). Conseguí una buena confianza con ella y por fin logré que me explicara el secreto.
Me dio una direccion de e-mail de un hombre, "el tiene las influencias que tu necesitas" me dijo. Si consigues hacerte su amiguita intima tienes el futuro asegurado. "Paso de acostarme con viejos", le dije. Pero estaba equivocada, se trataba de un hombre joven, 30 y tantos años y fisicamente nada feo. Intercambiamos unos emails, tuvimos un encuentro sexual muy agradable, y a partir de ahi todo fue como la seda. Superé uno de los castings más importantes de mi vida. Quizás es triste que este tipo de cosas vayan asi. Pero bueno, creo al final todo valió la pena. Una vez dentro todo es más fácil. Ya me han salido otras ofertas, y esta vez sin "favores" por medio.
Quizás alguien piense que me prostituí. Puede ser. Aunque si el hombre me hubiera dado asco físicamente no me hubiera acostado con él ni por todo el oro del mundo.